Hay recuerdos que no sólo se guardan… se crean juntos.
Este año quise que las sesiones del Día de las Madres contaran una historia distinta. Así nació “Pintando Recuerdos”, un escenario inspirado en un antiguo ático lleno de arte y nostalgia; un pequeño refugio donde mamá puede detener el tiempo, subir a pintar, reír y compartir momentos simples pero profundamente valiosos con sus hijos.
Cada detalle del set fue pensado para transmitir calidez y emoción: las texturas antiguas, los lienzos, la luz entrando suavemente por las ventanas… todo con la intención de crear un espacio íntimo y auténtico, donde las familias pudieran simplemente ser ellas mismas.
Más allá de una sesión fotográfica, quería regalar una experiencia. Un momento para abrazarse, reír juntos y construir memorias que algún día se convertirán en tesoros familiares.
Y hoy, después de haber vivido cada una de estas sesiones, sólo puedo sentir agradecimiento.
Gracias a cada mamá y cada familia que me eligió para capturar algo tan importante. Sé que detrás de cada fotografía hay confianza, tiempo y amor, y nunca tomo eso a la ligera. Siempre trato de dar lo mejor de mí, no sólo como fotógrafa, sino también como persona que entiende el valor inmenso de conservar estos instantes antes de que el tiempo pase.
Gracias por permitirme documentar abrazos, miradas y pequeños momentos que merecen quedarse para siempre.
Con cariño,
Massiel Machuca